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Medios de Comunicación 4.0

El acuerdo entre OpenAI y News Corp, dueña del influyente Wall Street Journal, está remeciendo al mundo editorial. Valorada en más de US$250 millones, esta colaboración demuestra cómo herramientas como el ChatGPT han transformando el mercado de los medios. Associated Press, Le Monde y Financial Times están intentando suscribir colaboraciones similares, mientras que The New York Times optó por el camino legal por el uso de sus contenidos sin pagar derechos de autor.

3 junio 2024

Ya nadie lo duda, las empresas de IA necesitan los contenidos que generan los medios de comunicación para responder las interrogantes de los usuarios, perfeccionar sus tecnologías y crear nuevos productos. Ellas saben, además, que eso cuesta dinero y están dispuestas a pagarlo. “Hemos sentando las bases de un futuro en el que la inteligencia artificial respete, mejore y mantenga los estándares del periodismo de primera clase”, declaró Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI. Robert Thomson, directivo de News Corp, agregó que “este pacto reconoce que la información de calidad tiene un precio”. Al escuchar a estos altos ejecutivos, muchos editores y periodistas del mundo sintieron un cierto alivio: la inteligencia artificial no es necesariamente una “enemiga”; también puede ayudar a generar recursos frescos, algo urgente y necesario en momentos de crisis financiera.

La alianza comercial entre The Wall Street Journal, el diario de negocios y noticias financieras más importante del mundo, y la compañía de inteligencia artificial, implica un paso inédito para la industria: el ChatGTP -aplicación desarrollada por OpenAI-, podrá usar los contenidos del diario para responder las consultas de los usuarios, ayudándole también al medio aumentar el tráfico de visitas a su sitio web y los ingresos por publicidad.

De inmediato, News Corp empezó a rentabilizar este trato: apenas se supo, sus acciones subieron un 7,1%.
El experto en medios de comunicaciones y nuevas tecnologías, Ignacio Pastene, dijo en el diario El País que “la era digital se ha caracterizado por el dominio de los distribuidores, a menudo a expensas de los creadores. Como consecuencia, muchos medios de comunicación han sido barridos sin remordimientos por la marea tecnológica. Espero que este acuerdo permita a todo tipo de medios aprovechar económicamente el trabajo que implica la generación de contenidos”. Pastene detalló que en todos los países la prensa está buscando formas de asegurar el pago de la propiedad intelectual, lo que podría ser una respuesta a la creciente preocupación de los periodistas por la amenaza que implica la IA para su trabajo.

Otros importantes conglomerados informativos como Associated Press, Le Monde y Financial Times están intentando suscribir colaboraciones similares. Sin embargo, The New York Times tomó un camino distinto: demandó a OpenAI y a su patrocinador, Microsoft, alegando que sus contenidos se han utilizado sin pagar los derechos de autor. Esto luego de que fracasaran las negociaciones iniciales entre ambas empresas. El problema surgió porque, previo a cualquier convenio, el periódico exigía una compensación económica. “Probablemente, el paso que dio News Corp abra la posibilidad de que The New York desista de la demanda y llegue a un acuerdo. Para cualquier medio, independientemente de lo poderoso que sea, ir en contra de la IA es hoy una lucha perdida”, manifestó Ignacio Pastene.

La voz de Scarlett Johansson

Pero no todo son buenas noticias para OpenIA. Hace dos semanas, la empresa presentó una de las cuatro voces que tendrá el ChatGPT 4.0, una nueva versión más rápida y mejorada del popular chatbot. Una de ellas debía ser “atemporal, cercana, cálida y atractiva”. Con eso en mente, el director ejecutivo de OpenIA no tuvo que buscar mucho para encontrar la voz perfecta: la de la actriz Scarlett Johansson, quien en 2013 interpretó a una carismática y sensual asistente de inteligencia artificial en la película “Her”.

La particularidad era que en la cinta, ScarJo -como se la conoce popularmente- solo puso su voz. Parecía la alternativa perfecta, y Altman la contactó para ofrecerle ser el “voztro” del ChatGPT 4.0. Pese a que ella mantuvo su negativa, AIOpen lanzó una voz llamada Sky, sospechosamente parecida a la de la estrella.

De inmediato estalló la polémica: la actriz dijo estar «conmocionada, enojada e incrédula» y contó que, pocos días antes del lanzamiento de la nueva versión, la compañía volvió a contactarla con la esperanza de que cambiara de opinión, lo que demuestra lo importante que era su participación para la estrategia de marketing. Cuando se conoció la queja de la actriz, el público rápidamente se unió a su molestia, especulando en redes sociales que OpenAI podría haber usado imágenes de “Her” o grabaciones de la voz de su protagonista para construir Sky.

Altman, por su parte, encendió aun más la polémica. Cuando se lanzó Sky, el alto ejecutivo publicó en su cuenta de X (ex Twitter) una sola y provocativa palabra: “Her”. Así, no convenció su explicación de que la voz en disputa no era una imitación de la de la estrella, sino que pertenecía una actriz seleccionada “a través de un casting en el que solo se pedía una textura vocal suave y susurrante y nunca se nombró a Johansson”.

Finalmente, OpenAI tuvo que eliminar la polémica voz.

En la actualidad, los peligros de las fake news, la suplantación de identidades y el deep fake, y cómo controlarlos, son temas que preocupan a gobiernos, empresas, medios y organizaciones de la sociedad civil.

Recientemente, la Unión Europea aprobó la primera ley que regula el uso de la inteligencia artificial, una normativa que afectará a desarrolladores, distribuidores, importadores y usuarios de IA. Las multas para quienes infrinjan esta ley llegan hasta los 35 millones de euros y hasta el 7% de las ganancias de la empresa sancionada. Según los entendidos, en el corto plazo, el mismo camino regulatorio seguirán otros países.

“Mientras la inteligencia artificial continúa avanzando a pasos agigantados, su regulación sigue siendo demasiada lenta. Las normas que se establezcan tendrán un impacto significativo en cómo esta tecnología cambia nuestro estilo de vida y en qué medida puede aprovecharse de manera ética y responsable para el beneficio de toda la sociedad. Lo interesante y novedoso es que quienes harán el escrutinio más acucioso serán los propios usuarios”, resume el experto Ignacio Pastene.