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Las sorpresas de las Olimpiadas París 2024

6.600 millones de euros es el presupuesto de los JJ.OO que se realizarán en la capital francesa entre el 26 de julio y el 11 de agosto. Como nunca antes, en esta ocasión las marcas auspiciadoras serán claves para hacer realidad un evento mundial que promete sorprender con innovaciones, referencias históricas, despliegue de tecnología y, obviamente, mucho lujo.

17 mayo 2024

Muy en el espíritu olímpico, París quiere romper records con sus Olimpiadas. El primero será la ceremonia de inauguración, la que se realizará al aire libre sobre las aguas del río Sena y en las calles parisinas, siendo la primera vez que el puntapié inicial de este hito deportivo no se celebra en un estadio. El desfile de las delegaciones olímpicas, en tanto, recorrerá seis kilómetros, yendo del Puente de Austerlitz hasta El Trocadero -donde se encenderá la llama olímpica-, pasando por la Plaza de la Concordia y el Grand Palais.

Bajo la dirección creativa del director teatral Thomas Jolly, la inauguración del próximo 26 de julio tendrá bailarines, hologramas sobre el agua y espectáculos aéreos. En el espectáculo participarán 160 barcos y podrá ser seguido por unas 600 mil personas desde las gradas de acceso gratuito y los sitios reservados, además del billón de espectadores que lo verá en todo el planeta.

Las sedes de la competencia estarán en dos zonas principales, conectadas por el río Sena, en el corazón de París. Estas recibirán a alrededor de 10.500 atletas de más de 200 países que competirán en 32 deportes, entre ellos el breaking, la única práctica deportiva que hará su debut en estos juegos. El breaking es especialmente atractivo para el público porque los competidores deben realizan una combinación de movimientos de fuerza mientras improvisan al ritmo de un DJ.

Otro elemento distintivo es que las dos semanas de competencias estarán llenas de simbolismos y referencias históricas. La maratón femenina, por ejemplo, recorrerá los nueve distritos de Île-de-France, como homenaje a la Marcha de las Mujeres sobre Versalles, un momento crucial de la Revolución Francesa. La mascota de París 2024 también está inspirada en la Toma de la Bastilla: Phryge tiene la forma de los tradicionales y pequeños gorros que eran el emblema de los revolucionarios y que representaban la libertad e igualdad.

Pese al entusiasmo, los organizadores están consciente del principal problema que enfrentan estos megaeventos: los presupuestos que se escapan de las manos. Por ejemplo, en Río de Janeiro 2016 se gastaron casi US$12.000 millones, un 60% más de lo proyectado inicialmente; mientras que en Londres 2012 se llegó a los US$11 mil millones, muy lejos de los US$5 mil millones originales. Para controlar los costos, el Comité Olímpico francés aprovechará las instalaciones deportivas ya existentes, como el Stade de France, que será el estadio olímpico, las pistas de tenis de Roland Garros, además de numerosas sedes temporales situadas en los sitios más turísticos de la ciudad, como el Arco de Triunfo y la explanada de Les Invalides. Aunque también se renovará parte importante de infraestructura de la capital francesa, inversión clave para recibir a los más de 500 mil turistas y fanáticos del deporte que se espera que lleguen durante los quince días de competencias.

Pero no todo son buenas noticias. Una de las situaciones que más preocupan al Comité Olímpico galo es el alto nivel de contaminación del río Sena, donde está programado que se realicen varias de las competencias de natación y de deportes náuticos. Pese a una inversión de US$500 millones para mejorar el anticuado sistema de alcantarillado parisino y limpiar el contaminado caudal, hasta el momento el río no logra los niveles mínimos que garanticen la salud de los atletas.

Medallas con metal de la Torre Eiffel

Otra record que tiene especialmente orgulloso a los franceses, es que con estos Juegos Olímpicos, París se convertirá en la tercera ciudad que alberga por tercera vez unos JJOO, uniéndose en este podio a Atenas (1896, 1906 y 2004) y a Londres (1908, 1944 y 2012). Lograrlo no fue fácil, los entendidos dicen que la “Ciudad Luz” se impuso a las candidaturas presentadas por Budapest, Los Ángeles y Roma, posicionarse como un entusiasta impulsor de la sostenibilidad y la inclusión. Francia se comprometió a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero durante las competencias y a dar especial relevancia a los Juegos Paraolímpicos, los que se realizarán hasta el 8 de septiembre.

Este interés no solo se debe al positivo impacto en la imagen país y en el turismo de un evento de esta magnitud, sino que también por los beneficios económicos directos que asegura. Los organizadores prevén que los JJOO tendrán un retorno de entre 5 y 10 millones de euros.

Para cumplir con las altas expectativas, el Comité Olímpico local se ha aliado con importantes marcas, las que saben que ésta es una vitrina global única. Según el diseño de los organizadores, para asociarse a los juegos cada patrocinador tiene que aportar entre dos y diez millones de euros, según sus ganas de protagonismo. Y la lista es larga: la cadena hotelera Accor, BNP Paribas -el principal banco galo-, la empresa de telecomunicaciones Orange, Airbnb, Omega -la que proveerá los cronómetros-, Coca-Cola, Samsung, P&G, Toyota, VISA, Bridgestone y Alibaba, entre muchos otros.

Pero son las empresas galas más emblemáticas las que se han asegurado una presencia estelar. Air France será el proveedor oficial del equipo olímpico galos, al igual que Lacoste. Esta marca de ropa deportiva vestirá a los atletas franceses, haciendo gala de sus orígenes olímpicos: fue fundada por René Lacoste, uno de los mejores tenistas franceses de la historia y medalla olímpica de bronce en los últimos juegos de París en 1924. En esa ocasión, su ropa y la de su equipo fue diseñada por él mismo.

Obviamente, el Grupo LVMH, el principal holding de marcas de lujo del mundo, no podía faltar. Una de sus compañías, la joyería Chaumet, tiene la misión de asegurar que los atletas ganadores se lleven “un pedazo de París en el corazón”. Las medallas de oro, plata y bronce estarán adornadas con una pieza del hierro original con el que fue construida la Torre Eiffel. Chaumet creó un hexágono de metal como la pieza más valiosa de las medallas y así transformarlas en joyas, las que se entregarán en unas exclusivas cajas, hechas a manos por los artesanos de Louis Vuitton, otra emblema de LVMH.

Si todo resulta como está programado y París logra dejar una estela de glamour y lujo en estos juegos, la vara quedará muy alta para la ciudad de Los Ángeles, la ya designada sede olímpica de 2028.