El fundador de Amazon, Jeff Bezos, lo resumió así: «Una marca personal es lo que la gente dice de ti cuando no estás presente». En la misma línea, en un artículo en la revista Fast Company el escritor estadounidense Tom Peters recomendó: “Para triunfar en el mercado, nuestro trabajo más importante es ser el director comercial de la marca llamada TÚ”.
Desde la irrupción de Internet y del auge de las “habilidades blandas” como atributos buscados por las compañías, crear un personal branding se ha convertido en casi una obligación para quienes buscan sobresalir profesionalmente. Las empresas ya no solo necesitan buenos trabajadores, sino que también esperan que estos tengan características personales y un perfil profesional acordes con la imagen, objetivos y valores de la organización.
Lo que surgió como una técnica de diferenciación al momento de buscar empleo, hoy es tan importante como tener el curriculum al día o tomar un curso de especialización. Además, de ser una tarea que requiere ser actualizada permanentemente.
Por ello, al igual que las marcas comerciales, el personal branding debe ser cuidadamente elaborado, transmitido y protegido. El escritor Tom Peters afirma que, en este proceso, el profesional tiene que conocer sus fortalezas y debilidades y hacerse preguntas tales como: ¿qué es lo que más me apasiona a nivel personal y profesional?, ¿qué me hace atractivo para una determinada compañía?, ¿qué habilidades y experiencia puedo aportar?, ¿qué características mías pueden perjudicar mi perfil?, ¿éstas se pueden mejorar?, ¿conozco realmente a mi audiencia y competencia?. Y tal vez la más importante: ¿cómo me gustaría ser percibido?
Distintos expertos en marketing citados en un reportaje de The Wall Street Journal recomiendan ponen especial atención a aspectos como el vestuario; la formación académica y profesional; la relación con los pares, jefes y subordinados; el manejo de las redes sociales; y la comunicación en público.
“Una bien pensada marca personal permite aumentar la red de contactos, proyectar confiabilidad y generar prestigio”, asegura Linda Hagerty, consultora de LHD Communications, citada en la nota del WSJ.
La especialista recomienda planificar las acciones y mensajes de acuerdo a nuestros objetivos. “No es lo mismo proyectarse como un líder empresarial, que como un deportista exitoso o un influencer en redes sociales, aunque cualquier actividad tiene en común que, sin un sello distintivo, es muy difícil alcanzar el crecimiento personal y profesional”.
El socio director del área digital de Azerta, José Miguel Arancibia, añade que «la creación y gestión de una marca personal no es un proyecto de corto plazo, sino un plan a largo plazo. Al igual que las marcas comerciales, tu marca personal debe evolucionar y adaptarse con el tiempo, reflejando tanto tus logros como tus objetivos futuros. Es un proceso dinámico que necesita reflexión, planificación y acción constante».
Brillar en LinkedIn
Una herramienta esencial para lograr destacar es LinkedIn, el lugar de referencia para reclutadores, clientes potenciales y profesionales de la mayoría de las industrias. A través de un buen uso de esta red social, una persona puede posicionarse como un líder de opinión en el área de su interés y lograr nuevas oportunidades comerciales.
Una cuenta en LinkedIn, o una página web con contenido atractivo, permite interactuar con otros usuarios y distinguirse del resto de perfiles. En un artículo del medio Ragan -especializado en comunicación estratégica-, la consultora en temas digitales Allison Carter dice que para lograr una buena reputación online lo principal es que “tu perfil comunique quién eres, qué haces, a quién te diriges y qué temas te interesan. Tu foco debe quedar muy claro. No puedes hacer de todo para todo el mundo. Háblale a tu ‘cliente’ y entiende ‘cliente’ en sentido amplio: como las personas a las que te diriges con tu perfil. Haz que él sienta que tú eres el profesional que busca cuando lee tu perfil. En LinkedIn, muchos solo hablan de ellos mismos para ellos mismos”, explica.
Lo primero que se ve al entrar en un perfil de LinkedIn es una imagen, la que se debe personalizar. Es decir, publicar el logo de tu empresa o emprendimiento que cuente de tu propuesta de valor, o un foto personal actual, profesional y acorde al mensaje quieres transmitir. La misma recomendación corre para los datos que se entregan en la biografía de la cuenta.
Luego, continúa Allison Carter, viene el espacio “donde hay que impresionar al ´cliente’. Debes llenar todos los espacios del perfil disponibles para explicar en detalle tu experiencia laboral y tu formación”.
Si en la vida «real» es necesario ser educado, en LinkedIn es incluso más importante. Se deben agradecer las invitaciones a conectar y a quien acepta tus invitaciones. No hay que ser mezquinos a la hora de dar “me gusta” ni al hacer comentarios (evitando las opiniones conflictivas y negativas). Además, para mantener activa tu cuenta (y subir tus seguidores) es recomendable interactuar con el mayor número de contactos y entregar información relevante, original y que refleje la “personalidad de tu marca”. Los hashtags también ayudan a que tu contenido sea más fácil de encontrar por las personas adecuadas.
Carter advierte: “No seas abiertamente comercial en un primer contacto. Y por comercial me refiero a que no envíes la presentación corporativa, tu CV o una oferta comercial que nadie te ha pedido. No hagas en LinkedIn lo que no harías fuera de la red”.
La consultora explica que el concepto de marca está íntimamente ligado a tu nombre, tu personalidad, a lo que eres y lo que quieres decirle a tu entorno. “Por ello, la creación de la marca personal debe ser un trabajo diario, donde te muestras a través de mensajes, ideas y acciones. Una marca personal no se trata de alardear ni fingir, sino de expresar auténticamente quién eres enfatizando sus habilidades, fortalezas únicas, valores y motivaciones”, recalca.
Y tú ¿estás preocupado de gestionar tu marca?