Cuando Jensen Huang, nacido en Taiwán en 1963, tenía nueve años, sus padres lo enviaron junto a su hermano a vivir a Estados Unidos con un tío. Querían que ambos crecieran “en la tierra de las oportunidades y que fueran muy exitosos”. Sin duda, Jensen cumplió con creces las expectativas familiares.
Desde sus años escolares, que los pasó en un internado, su pasión ha sido la ingeniería electrónica, área en la que se especializó en la Universidad de Stanford. Luego de trabajar en empresas de tecnología como LSI Logic y AMD, donde acumuló experiencia en diseño de chips, fundó Nvidia en 1993.
Los primeros años la empresa se enfocó en crear tarjetas gráficas para mejorar la experiencia en videojuegos, un sector aún en desarrollo en la década de 1990. Rápidamente, bajo el liderazgo a la vez obsesivo e innovador de Huang, la compañía logró posicionarse como líder del mercado.
En público, el CEO cultiva un estilo sencillo y más bien tímido, siempre vistiendo una chaqueta de cuero negra, una polera del mismo color y jeans. Habitualmente se reúne a conversar sobre inteligencia artificial con líderes mundiales como el primer ministro indio Narendra Modi y el jeque Mohammed bin Zayed de los Emiratos Árabes Unidos. Varias veces también ha sido invitado a la Casa Blanca.
En los últimos años, Nvidia se ha consolidado como el actor central en el boom de la inteligencia artificial. Desde la irrupción de ChatGPT de OpenAI en noviembre de 2022, el precio de las acciones de la empresa se han multiplicado por más de siete, alcanzando una capitalización de mercado de 3,4 trillones de dólares en 2023. Las GPUs -esenciales para entrenar y ejecutar modelos de IA avanzados- de Nvidia, han llevado a la empresa a dominar el mercado de chips utilizados en centros de datos. El año pasado, la compañía vendió la mayoría de las GPUs a nivel mundial. La demanda es tan alta, que su chip más avanzado, llamado Blackwell, ya está agotado hasta 2026.
Tan vitales son estos GPUs, que Estados Unidos restringió la venta a China de los más avanzados, ya que los considera un activo estratégico para la seguridad nacional y un amenaza en manos de sus rivales. Esto ha puesto en riesgo los negocios de Nvidia en mercados clave.
A estas turbulencias se suma el anuncio de la Administración Estatal para la Regulación del Mercado china del inicio de una investigación contra la empresa por «sospechas de violación de la ley antimonopolio”, en medio de un recrudecimiento de la guerra comercial entre ambas potencias.
Leer 100 mails al día
“El estilo de administración de Jensen es diferente a cualquier otro en el ambiente corporativo estadounidense”, explica Tae Kim en “The Nvidia Way”, un libro sobre Huang recientemente publicado.
La forma de comunicarse con él es a través de un tipo de correos electrónicos conocidos como T5T. Cada mañana, lee un promedio de 100 mails. Los 30 mil empleados de Nvidia -de todos los niveles, no solo ejecutivos-, saben que los mensajes T5T o Top-5 Things (las cinco cosas más importantes) serán vistos por él. La instrucción es que cada mensaje solo tenga un listado de los temas prioritarios en los que se está trabajando, en los que se está pensando o en los que se ha detectado algún problema. “Esto le permite tomar el pulso a la compañía y tener la total seguridad de que recibe el tipo de opiniones que de lo contrario jamás podría obtener. A través de los años, los correos Top-5 Things han llegado a ser su método preferido de nivelar la jerarquía y una especie de principio organizador para toda la compañía. Este enfoque le ha permitido a Nvidia mantenerse ágil y alineada estratégicamente en un mercado tecnológico en constante evolución”, comenta Tae Kim en una entrevista en The Wall Street Journal.
Los empleados también saben que Huang incluso podría responder. Es más, los domingos en la noche, este se sirve una copa Highland Park Scotch, su whisky preferido, y continúa leyendo mails. La clave, dicen en la compañía, es nunca enviar uno la tarde del viernes, ya que su respuesta podría significar tener que trabajar durante el fin de semana.
Además, estos correos ayudan a Huang a detectar tendencias que muchas veces solo son vistas por los empleados jóvenes, y que los altos ejecutivos ignoran por completo. “Es fácil ver las señales fuertes, pero quiero interceptarlas cuando son débiles. Por eso necesito la información en su origen, no procesada”, confidencia el CEO en “The Nvidia Way”.
En lugar de encerrarse en una oficina privada, Jensen Huang prefiere hacer reuniones masivas en una sala de conferencia. Asegura que sus mejores ideas surgen frente a la pizarra, la que utiliza tan frecuentemente que usa una marca preferida de plumón que solo se vende en Taiwán. Confiesa también que todo el día piensa en el trabajo y que rara vez toma se vacaciones. Los empleados de Nvidia se aterran cuando lo hace, porque en esos momento es cuando tienen más trabajo.
Pese a la explosiva demanda por sus productos, actualmente Nvidia enfrenta un aumento de la competencia con nuevos rivales, restricciones gubernamentales y una incertidumbre económica global. Pero el CEO no descansa.
Según Huang, el mundo está entrando en una nueva Revolución Industrial, impulsada por fábricas de inteligencia artificial, las que convertirán datos y electricidad en “tokens de inteligencia”. “Esto va más allá del negocio de GPUs y redefine el futuro de la computación, la que ahora radica en el desarrollo de infraestructuras masivas que procesen información a una escala sin precedentes”, dijo recientemente en el Foro de Davos. Según su visión, estas fábricas de AI serán el motor central de la economía digital, transformando sectores como la industria, la salud y los servicios financieros. “Quien domine la inteligencia artificial podría dominar el mundo”, afirmó en el encuentro en Davos, siempre con su característica voz neutra y su enigmática sonrisa.