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El mercado de los solitarios

La soledad no deseada ya es vista como un problema de salud pública, tanto que diversos países han creado ministerios especializados en ayudar a quienes viven socialmente aislados. Pero al mismo tiempo los nuevos negocios en torno al fenómeno se multiplican, especialmente en las grandes ciudades de países desarrollados.

10 mayo 2024

En Reino Unido, uno de cada ocho adultos reconoce no tener amigos íntimos. En Estados Unidos, tres de cada cinco adultos dicen sentirse solos. En España, cuatro de cada cinco jóvenes de entre 18 y 25 años afirman lo mismo. Se culpa a los teléfonos inteligentes, a las redes sociales, a las citas online y al teletrabajo como los responsables del aislamiento moderno. Esto sucede, paradójicamente, en tiempos de absoluta hiperconexión.

La economista inglesa Noreena Hertz, estudiosa del impacto social, sanitario y económico de no tener una activa red de amigos o familiares, afirma que “el siglo XXI podría ser denominado como el siglo de la soledad. Esta es una epidemia que acosa transversalmente a toda la población”. Agrega que ante la dificultad de construir relaciones duraderas y profundas, para muchos la amistad verdadera es el “nuevo lujo”.

En muchos lugares del mundo la soledad es un preocupante tema de política pública que provoca enfermedades como depresión, ansiedad nerviosa e, incluso, diabetes. “Estar solos puede tener un efecto tan negativo como fumar 15 cigarrillos diarios, es por eso que ya es un asunto de Estado”, apunta Hertz. No es de extrañar entonces que en 2018 el Reino Unido creara el Ministerio de la Soledad para lidiar con un problema que afecta a 9 millones de ingleses (el 13,7% de la población total), y donde la mitad de los adultos mayores de más de 75 años viven solos. Muchos de ellos dicen que pasan días, incluso semanas, sin ningún tipo de interacción social. El ministerio creó una red de voluntarios que los visitan una vez a la semana, una línea telefónica para los que quieran hablar con alguien y campañas en redes sociales.

En 2021, Japón formó un organismo similar para enfrentar el aumento de suicidios producto de la pandemia. Según cifras oficiales, 20.919 personas se quitaron la vida en 2020, marcando el primer aumento en 11 años. Igualmente, Canadá, Australia y Alemania han anunciado que estudian la creación de entidades similares.

Pese a que generalmente se asocia el aislamiento social a los adultos mayores, entre los jóvenes y adolescentes este fenómeno también ha crecido. Cada vez son más los que reconocen que casi no salen de sus casas y que prefieren interactuar por Internet. En el libro “All the Lonely People”, el psicólogo Sam Carr dice que la “soledad interactiva”, fomentada por la tecnología, produce frustración e impide cualquier tipo de comunicación real. Sin embargo, también destaca el efecto reparador de estar solo: “la soledad sana puede abrir la puerta a experiencias cumbres como el asombro, la armonía y el éxtasis”. La clave es si la soledad es elegida o impuesta. “Cuando es escogida, sobre todo en entornos naturales, ofrece espacio para la reflexión y es muy enriquecedora. Además, favorece la autonomía, lo que puede ser legítimamente un anhelo”, argumenta.

Comprar amigos

Usando frases marketeras como “connecting people”, numerosas empresas han visto una oportunidad para hacer negocios a partir de la necesidad de tener compañía. Uno de los servicios más populares de la llamada “economía solitaria” es Real Appeal, a través del cual se puede “contratar amigos” para tomarse fotos y subirlas a redes sociales o celebrar el cumpleaños en un lugar “instagrameable”. Incluso es posible “personalizar” a quienes te acompañarán, escogiendo sus edades, características físicas y los temas de los cuales hablar.

La especialidad de TimeLeft es armar grupos de cinco desconocidos para salir a comer. Ya existe en 55 ciudades de Europa, Estados Unidos y Asia, y convoca a unas 6 mil personas a la semana. La clave está en que el algoritmo que selecciona a los comensales está pensado en generar una buena dinámica grupal, no de pareja. “Después de registrarme, cada día me daban un dato nuevo: la descripción del signo del zodíaco de los otros participantes, luego los datos del restaurante y, antes del encuentro, un juego para ‘romper el hielo’”, describe un satisfecho usuario español.

Family Romance, en tanto, ofrece un acompañante para ir a un matrimonio, llenar audiencias en eventos o “un experto que te dé sermones por si necesitas reflexionar tras un fracaso”. Generalmente, la tarifa es de 120 dólares por tres horas de compañía.

La soledad preocupa, pero también atrae a los inversionistas. Renate Nyborg, ex CEO de Tinder, juntó más de cinco millones de dólares para crear un chatbot de Inteligencia Artificial que “enseña cómo ser más agradable y a practicar conversaciones complicadas”.

Alcove es una plataforma que, a través de los anteojos Oculus Quest de realidad virtual, crea un espacio donde amigos y familiares pueden pasar tiempo juntos, compartir álbumes de fotografías, viajar por el mundo y practicar actividades como la meditación.

WeRoad, en tanto, busca compañeros de viaje para gente a la que le gusta conocer lugares nuevos, pero en grupo. Los tours son para máximo 15 personas y el requisito es que nadie se conozca previamente.

Pensando en los ancianos, el robot EllieQ se preocupa de la salud mental del usuario practicando juegos cognitivos y permite escuchar música, ver videos y recibir llamadas.

También hay alternativas para quienes prefieren interactuar con “mascotas” creadas a medida. Paro es una foca-robot de peluche que utiliza Inteligencia Artificial para responder a los estímulos de su dueño como si fuese un animal real. La marca Sony también creó su propio “robot de compañía”: Aibo, un perro-robot capaz de interactuar mediante reconocimiento facial.

Maxime Barbier, cofundador de TimeLeft, afirma que las oportunidades de negocios en torno a la soledad siguen creciendo, especialmente en las grandes ciudades de los países desarrollados. “Todos estamos en la búsqueda de conexión y de crear nuevos lazos, algo difícil no solo para quienes les cuesta las relaciones sociales, sino que también para los que tienen poco tiempo libre o son nuevos en una ciudad. Lo que compañías como la nuestra entrega es un servicio cada vez más necesario”.