América Latina atraviesa un ciclo de debilitamiento democrático reflejado en la caída del apoyo ciudadano al sistema, la polarización política y el deterioro de la gobernanza regional.
En este escenario, los espacios multilaterales han visto reducida su legitimidad y capacidad de articulación, justo cuando la región enfrenta crecientes desafíos en seguridad, corrupción, desigualdad y desinformación.
Chile, con un sistema político fragmentado y dificultades para alcanzar consensos, no es ajeno a esta tendencia. Ante la conmemoración de los 30 años de la Primera Cumbre de las Américas y en vísperas de la X Cumbre de 2025, el gran reto era instalar mensajes claros, urgentes y movilizadores que reposicionaran el debate sobre la democracia, activaran a líderes públicos y privados en torno a diagnósticos comunes, y proyectaran la vigencia del proceso de Cumbres como plataforma indispensable para enfrentar los desafíos hemisféricos actuales.
La decisión fue organizar en Santiago un seminario internacional de alto nivel, bajo el título “Reforzando el futuro de la Democracia en las Américas”, con el objetivo de instalar un debate estratégico sobre los principales riesgos y desafíos democráticos de la región. Organizado por el Atlantic Council —en colaboración con el Departamento de Estado de EE.UU., Clapes UC, AmCham y CNN Chile— , el encuentro fue una acción orientada a influir sobre los debates hemisféricos con contenido riguroso, formato sobrio y públicos relevantes
La estrategia consistió en utilizar la conmemoración de los 30 años de la Primera Cumbre de las Américas como punto de partida simbólico, pero con foco en el presente y en la necesidad de compromisos concretos hacia 2025.
Un elemento distintivo fue la capacidad de producción en tiempo récord: en apenas cuatro semanas, Azerta dio forma a un encuentro internacional con alianzas estratégicas y contenidos de gran factura, validando su capacidad de responder en contextos de alta presión con soluciones de calidad y relevancia.
Lejos de ser un dato de gestión interna, esta rapidez fue decisiva para aprovechar la coyuntura política y mediática, asegurando que el debate se activara en el momento preciso y con la profundidad requerida por las audiencias de influencia.
El encuentro logró instalar en la agenda pública diagnósticos clave sobre los riesgos que enfrenta la democracia en la región: inseguridad, corrupción, crimen organizado, desigualdad y polarización.
La cobertura mediática recogió y amplificó estos mensajes, vinculando directamente al seminario con un debate hemisférico de alta relevancia.
Autoridades como el Canciller Alberto van Klaveren destacaron la necesidad de revitalizar la democracia, mientras que las intervenciones de Jason Marczak y Frank Mora reforzaron el rol del sistema interamericano y el proceso de Cumbres como herramientas para la cooperación regional.
De este modo, el evento consiguió activar una conversación estratégica entre gobiernos, sector privado y academia, proyectando un mensaje de urgencia y acción colectiva.
Si bien la meta no fue la masividad, se obtuvieron indicadores concretos de incidencia: