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La Segunda

Si todas las encuestas dan en lo correcto, Sebastián Piñera debiera ganar la primera vuelta con una diferencia de entre 20 y 25 puntos con respecto a su más cercano competidor. Esto sería un anticipo de lo que ocurriría en diciembre. En ese escenario, la pregunta, considerando el nuevo escenario electoral, es si contará con los apoyos requeridos en el Congreso para llevar adelante su programa.

Muchas de las modificaciones y reformas del Gobierno actual fueron posibles porque contó con un Congreso favorable. El triunfo de Bachelet en 2013 fue acompañado por una mayoría bastante funcional en Valparaíso. Sin embargo, a Piñera lo esperaría una realidad distinta. Si bien durante su gobierno lidió con un Congreso en minoría, y debió realizar negociaciones bastante complejas para sacar adelante su programa, la urgencia pos terremoto hizo que muchos de estos proyectos fueran tratados como consensos ante la emergencia. Pero en circunstancias nor-
males, la tarea no es tan simple.

La Cámara de Diputados aumentará de 120 a 155 cupos, por lo que ahora son necesarios 78 escaños para tener una mayoría simple. Incluso así la situación sería compleja, pues basta un solo díscolo para poner en riesgo cualquier votación. Las estimaciones de distintos expertos señalan que ningún pacto o sector alcanzará dicha mayoría. Los análisis más optimistas hablan de 75 escaños para Chile Vamos y 80 para el resto. Pero de estos últimos habría ocho a diez del Frente Amplio, y el resto se repartiría entre los pactos de la antigua Nueva Mayoría. Es probable, además, que el PRO elija a su primera diputada, Marisela Santibáñez. Para lograr mayorías, un eventual gobierno de Piñera tendrá que estar constantemente buscando acuerdos con descolgados de la oposición, lo que pone una carga compleja a quien sea el negociador político de ese gobierno.

Lo mismo ocurre en el Senado, donde 14 de los actuales 38 senadores cumplen su período y serán renovados por 23 nuevos escaños. Los analistas coinciden en darle entre 12 y 13 de esos puestos a Chile Vamos, y los otros diez a los partidos actualmente en el gobierno (el PC se mantendría fuera de la Cámara Alta).

Si estos resultados se confirman, el próximo lunes ocurrirán dos procesos paralelos. En el equipo de Sebastián Piñera tendrán que analizar quién se hará cargo de mantener las relaciones entre el Gobierno y el Congreso. Dada la presencia de nuevos actores, ello será aún más complejo que en la administración anterior. El segundo proceso será el cobro de cuentas entre los actuales partidos de gobierno. De cumplirse los pronósticos, la Nueva Mayoría habrá cometido el peor de sus errores al no ponerse de acuerdo en una lista única al Congreso. Se darán cuenta de que, a pesar de tener los votos para obtener una mayoría importante en el Congreso, la falta de coordinación les habrá costado caro.
Recuadro :
“Un eventual gobierno de Piñera tendrá que estar constantemente buscando acuerdos con descolgados de la oposición”.