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La Segunda

Un dicho interesante en inglés se refiere a los silver linings: cada nube trae también un borde más claro, plateado. En sentido más literal, podemos decir que no toda mala noticia es simplemente mala; es importante rescatar las cosas buenas que vienen con ella. La situación económica del país viene empeorando. Al débil crecimiento se suma la baja en la calificación de riesgo por parte de las agencias. Todo en medio de un liderazgo económico deficiente del Gobierno. Eran de público conocimiento los conflictos entre el equipo económico, liderado por Valdés, y el equipo político. El equipo económico es uno de los más débiles que ha habido desde el retorno de la democracia. Por eso sorprendía tanto que Valdés estuviera constantemente batallando para mantener la billetera fiscal en orden. Incluso sufrió derrotas que habrían sido impensadas en gobiernos anteriores, como la reforma laboral. Por eso es que el caso de Dominga, y el supuesto gallito que ganó el ministro de Medio Ambiente no son la verdadera razón para la salida de los ministros de Hacienda y Economía. Lo que los llevó a renunciar fue la renuncia a seguir nadando contra la corriente, a pesar de sus convicciones.

Muchos analistas han planteado que esto significa, también, que veremos a un gobierno mucho más duro en sus posiciones económicas, aumentando aún más la deuda pública y poniendo en riesgo cualquier atisbo de crecimiento. Cuando la Presidenta dice que el crecimiento no son sólo números es más que un refrán: refleja lo que ha sido su convicción desde el primer día de su campaña. Ella siempre ha creído que se puede sacrificar crecimiento a cambio de reformas sociales, sin importar que esas reformas requieran, necesariamente, de crecimiento económico que las sostenga. Pero el nuevo equipo económico —caras antiguas y probadas— ha dado noticias tranquilizadoras. El ministro Eyzaguirre, quien volvió a la oficina de Teatinos 120, aseguró que el crecimiento económico está entre sus prioridades. A eso se suma que el ministro Rodríguez, quién retornó a la cartera de Economía, ha dicho que Dominga no ha muerto y que “nadie ha matado el proyecto”.

Ambas señales muestran que el rumbo no estaba tan perdido. Otro elemento tranquilizador es que Eyzaguirre es un hombre de confianza de la Presidenta. Ese fue uno de los puntos débiles de Valdés, quien no provenía ni nunca participó del círculo cercano de la Mandataria. Aún es temprano para decir qué cosas pueden pasar. El nuevo gabinete tiene sólo seis meses por delante, tres de los cuales estarán en campaña. Esto puede significar que pongan todo el poder del Estado en función de una estrategia avasalladora para obtener votos o que, por el contrario, trabajen para demostrar que estas señales no son simples frases para la galería, y que la seriedad institucional resucite, aunque sea en los descuentos.
Recuadro :
“Aún es temprano para decir qué cosas pueden pasar. El nuevo gabinete tiene sólo seis meses por delante, tres de los cuales estarán en campaña”.