Asia y la tecnología en emergencia

Aunque el Coronavirus nació en su continente, todo parece indicar que los asiáticos están controlando la pandemia de mejor forma que los europeos. Así por lo menos lo plantea Byung-Chul Han, un filósofo surcoreano que reflexiona desde el corazón de Europa.

En Taiwán hay 108 casos y en Hong Kong 193. En Alemania, en un período de tiempo mucho más breve hay ya 15.320 casos confirmados, y en España llegan a los 20 mil (datos al 21 de marzo de 2020). Incluso China, país de origen de la pandemia, parece estar controlando las cosas. Los asiáticos están copando los vuelos para regresar a sus países y los precios de esos pasajes se han triplicado.

En comparación con Europa, ¿qué ventajas ofrece el sistema de Asia que resulten eficientes para combatir la pandemia? Además de rasgos culturales ligados a la obediencia y confianza en las autoridades, están combatiendo no sólo con virólogos y epidemiólogos, sino con informáticos y especialistas en macrodatos. Un cambio de paradigma del que Europa todavía no se ha enterado: el big data podría encerrar un potencial para defenderse de la pandemia.

En China hay 200 millones de cámaras de vigilancia, muchas de ellas con reconocimiento facial y dotadas de inteligencia artificial, que pueden observar y evaluar a todo ciudadano en los espacios públicos, en las tiendas, en las calles, en las estaciones de trenes y en los aeropuertos. Toda esta infraestructura ha resultado ser sumamente eficaz para contener la epidemia. Cuando alguien sale de la estación de trenes es captado automáticamente por una cámara que mide su temperatura corporal. Si la temperatura es preocupante, todas las personas que iban sentadas en el mismo vagón reciben una notificación en sus teléfonos móviles. Incluso, se están usando drones para controlar las cuarentenas: si alguien la rompe, el mismo dron lo persigue volando y le ordena regresar a su casa.

Ya en una fase muy temprana, Taiwán empleó una conexión de diversos datos para localizar a posibles infectados en función de los viajes que hubieran hecho. En Corea, mientras tanto, quien se aproxima a un edificio en el que ha estado un infectado recibe a través de la “Corona-app” una señal de alarma.

Pero hay un dato que se debe tener en cuenta sobre todo lo anterior: el uso del big data considera compartir esta información con empresas privadas y autoridades de Gobierno, situación que a ojos de muchos impacta directamente con la protección de datos personales.

A juicio del filósofo coreano, a pesar de todo el riesgo -que no se debe minimizar- el pánico que ha desatado la pandemia de coronavirus es desproporcionado. Esto, para él se debe a que hemos vivido demasiado tiempo sin enemigos: “En medio de esta sociedad tan debilitada inmunológicamente a causa del capitalismo global, irrumpe de pronto el virus. Llenos de pánico, volvemos a erigir umbrales inmunológicos y a cerrar fronteras. El enemigo ha vuelto. Ya no guerreamos contra nosotros mismos, sino contra el enemigo invisible que viene de fuera. El pánico desmedido en vista del virus es una reacción inmunitaria social, e incluso global, al nuevo enemigo.


Fuente: El País